Panamá. – La regularización migratoria continúa siendo una realidad activa en Panamá durante 2026, en un contexto en el que la comunidad venezolana mantiene la búsqueda de estabilidad, oportunidades laborales y mecanismos que permitan consolidar sus proyectos de vida junto a sus familias.
Las estadísticas oficiales del Servicio Nacional de Migración de Panamá registran 10.864 permisos de residencia aprobados entre enero y abril de 2026. De ese total, 4.195 correspondieron al Permiso de Protección de Seguridad Humanitaria (PPSH), mientras que también se aprobaron permisos para dependientes, regularización permanente, países amigos, reagrupación familiar, trabajadores y otras categorías migratorias.

Los datos muestran que los procesos de residencia y regularización no se encuentran paralizados, aunque cada mecanismo establece condiciones y requisitos específicos para quienes buscan acceder a ellos.
Un nuevo PPSH está vigente desde marzo de 2026
De acuerdo con los requisitos publicados por el Servicio Nacional de Migración, pueden optar a este permiso las personas extranjeras que, al entrar en vigencia el decreto, se encontraran en situación migratoria irregular y hubieran permanecido en Panamá durante al menos un año. En caso de haber salido del país durante ese período, no podían haber permanecido fuera durante más de 60 días consecutivos.
El mecanismo, sin embargo, no constituye una regularización automática. Los solicitantes deben presentar, entre otros documentos, pasaporte, comprobante de domicilio, antecedentes penales, declaración jurada, certificado de salud y una copia del registro de mano de obra migrante solicitado ante el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral.
También contempla pagos asociados al proceso migratorio, entre ellos Balboas/.800 por concepto de repatriación, B/.250 por servicio migratorio, B/.100 por carnet y visa múltiple y B/.100 correspondientes al permiso de trabajo.
Para la población venezolana, este último requisito adquiere particular importancia porque relaciona directamente la regularización migratoria con la posibilidad de incorporarse formalmente al mercado laboral panameño.
Miles de permisos aprobados durante 2026

Las estadísticas oficiales reflejan que el PPSH es una de las principales categorías utilizadas en los procesos de residencia durante los primeros meses del año.
Entre enero y abril fueron aprobados:
- 4.195 permisos bajo el PPSH.
- 1.696 permisos para dependientes.
- 1.412 permisos de regularización permanente bajo el Decreto 235.
- 871 permisos para empleados o ejecutivos de empresas multinacionales.
- 799 permisos bajo la categoría de países amigos.
- 240 permisos por reagrupación familiar con hijo panameño.
- 79 permisos por reagrupación familiar.
En total, Migración Panamá contabilizó 10.864 permisos de residencia aprobados durante ese período.
Estas cifras permiten observar que la regularización en Panamá continúa desarrollándose a través de diferentes categorías y que la reunificación familiar forma parte de los mecanismos que siguen siendo utilizados.
La situación venezolana mantiene particularidades
Para los venezolanos, los procesos migratorios tienen además una dificultad adicional relacionada con el acceso a documentación.
En marzo de 2025, el Servicio Nacional de Migración estableció mediante la Resolución 7533 que los pasaportes venezolanos vencidos pueden ser utilizados como documento de identidad válido y vigente para realizar trámites migratorios ante esa institución.
La medida representó una respuesta a una situación que afecta particularmente a ciudadanos venezolanos que enfrentan dificultades para renovar sus documentos consulares.
Por ello, las posibilidades de regularización no dependen únicamente de que exista una categoría migratoria disponible, sino también de que las personas puedan cumplir con los requisitos documentales, laborales y administrativos establecidos por las autoridades.
La reunificación familiar sigue siendo una preocupación
Más allá de la residencia y el empleo, la reunificación familiar continúa siendo uno de los temas de mayor interés para los venezolanos establecidos en Panamá.
La migración prolongada ha provocado que numerosas familias permanezcan separadas entre Venezuela y los países donde sus integrantes han construido nuevos proyectos de vida.

Esta realidad ya había sido reconocida por el Gobierno panameño en 2024, cuando el presidente José Raúl Mulino habló públicamente sobre la posibilidad de establecer mecanismos que facilitaran la unificación familiar de ciudadanos venezolanos.
Durante una conferencia de prensa realizada el 21 de noviembre de ese año, Mulino afirmó que Panamá continuaba desarrollando procesos de regularización migratoria y señaló la posibilidad de implementar una visa de unificación familiar para venezolanos. El mandatario aclaró entonces que la medida todavía no estaba definida, aunque consideraba que no existían impedimentos legales o prácticos para avanzar en esa dirección.
En aquella oportunidad, además, el presidente panameño afirmó que el proceso de regularización migratoria no se había detenido.
Una declaración de 2024 que vuelve a cobrar relevancia
Las declaraciones de Mulino no constituyen un anuncio nuevo de 2026. Sin embargo, adquieren relevancia al observar que Panamá continúa aprobando permisos de residencia y que el país mantiene mecanismos para atender diferentes situaciones migratorias.
En otras palabras, el planteamiento realizado por el mandatario en 2024 sobre la necesidad de buscar alternativas para los venezolanos puede ser leído hoy como un antecedente de una realidad que continúa evolucionando.
La existencia del nuevo PPSH, junto con las distintas categorías ordinarias de residencia y los mecanismos de reunificación familiar, demuestra que Panamá mantiene abiertas diferentes vías migratorias, aunque cada una de ellas está sujeta a requisitos específicos.
Regularizarse también significa estabilidad
Para la comunidad venezolana, mantener una condición migratoria regular representa mucho más que contar con un documento.
El estatus vigente puede facilitar el acceso al empleo formal, la realización de trámites, la permanencia legal, el desarrollo de actividades económicas y la construcción de proyectos familiares en el país de acogida.

En el caso del PPSH de 2026, la incorporación del requisito relacionado con el registro de mano de obra migrante evidencia además la importancia que tiene el vínculo entre regularización y empleo formal.
Para quienes llevan años viviendo en Panamá, estos procesos pueden representar la posibilidad de pasar de una situación de incertidumbre a una condición que les permita continuar desarrollando sus actividades dentro del marco legal.
Venezuela y la decisión de permanecer, retornar o reunificar
La realidad migratoria venezolana también debe entenderse dentro de un contexto más amplio.
Después de años de movilidad regional, muchas familias construyeron fuera de Venezuela sus principales redes laborales, económicas, educativas y familiares. Para algunas personas, la prioridad continúa siendo establecerse de manera regular en el país donde actualmente viven; para otras, la reunificación familiar constituye la principal preocupación.
El eventual retorno a Venezuela también continúa siendo una decisión personal y compleja, vinculada a las condiciones económicas, laborales, familiares y de seguridad que cada persona evalúa.
Por ello, regularizarse en el país de acogida y mantener abierta la posibilidad de un eventual retorno no necesariamente son decisiones contradictorias. Para muchas familias venezolanas, ambas posibilidades forman parte de un proceso migratorio que todavía continúa.
Panamá mantiene abiertas las vías, pero persisten desafíos
Los datos oficiales de los primeros cuatro meses de 2026 muestran que Panamá continúa aprobando miles de permisos de residencia y que el PPSH representa actualmente una de las principales categorías de regularización.
Para los venezolanos, el escenario actual combina oportunidades y desafíos, existen mecanismos vigentes, pero también requisitos laborales, documentales y económicos que deben ser cumplidos.
La expectativa de la comunidad está ahora puesta en conocer cómo continuarán evolucionando estos mecanismos y si en el futuro Panamá implementará nuevas medidas que permitan atender situaciones pendientes, particularmente aquellas relacionadas con personas que aún no han podido regularizarse y con familias que permanecen separadas.
Mientras tanto, los datos disponibles permiten establecer una conclusión clara, Panamá no ha cerrado las vías de regularización migratoria en 2026.
El reto para miles de venezolanos continúa siendo convertir esas vías existentes en una oportunidad real para mantener un estatus migratorio vigente, acceder al trabajo formal, desarrollar sus proyectos de vida y, cuando sea posible, reunificar a sus familias.
Redacción Hugo Sánchez Dir. Ejecutivo Globalízate Radio.
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